TRAZABILIDAD
No es un certificado. Son registros llevados en el momento de la compra y la disciplina de no mezclar lotes antes de tener que hacerlo.
La trazabilidad suena técnica y es sobre todo administrativa. Cuando nuestro comprador liquida con un grupo en un punto de recolección, anota qué grupo, qué fecha, qué peso y qué aspecto tenía. Ese registro acompaña al lote hasta el almacén, a través del procesado y hasta la documentación que viaja con el envío.
Funciona porque compramos la cosecha nosotros. Un comerciante que compra a un acopiador solo puede anotar lo que le contaron. Nosotros anotamos lo que vimos. Cómo compramos.
Lo caro no es escribir. Es mantener los lotes separados físicamente cuando mezclarlos ahorraría espacio y manejo, algo que hacemos mientras es practicable. Esa decisión permite aislar un mal resultado en vez de extenderlo a toda una partida. Qué analizamos.
El grupo, la fecha, el peso y el precio pactado se anotan en el momento de comprar, no se reconstruyen luego a partir de una factura.
El stock se apila por lote y no por cultivo. Un lote se puede sacar, muestrear o trazar sin mover lo que tiene alrededor.
Cuando el material se limpia, prensa o envasa, la referencia del lote se arrastra para que el producto siga ligado a su origen.
El certificado de análisis se refiere al lote concreto y no a una especificación general, y los documentos de origen concuerdan. Qué viaja con un envío.
Si nos compra y necesita detalle sobre el origen de un lote, pregunte. Preferimos responder a que se nos crea por confianza.